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Instrucciones para cambiar el mundo (Media opinión sobre el 25S)

26 September, 2012

Para asaltar el mundo, deberíamos empezar primero a vestirnos por la cabeza. Un gorro de lana puede ser útil pero resulta que el calor se entrelaza con el tejido y la conciencia se resiente. Quizá lo mejor sea ponernos los pantalones por los brazos, la camisa por los pies y lo que vaya quedando lo iremos colocando según proceda, con la posición ilógica del que escribe un poema, una crónica deportiva o un artículo de opinión sobre el 25-ese. Así es, ahora todo anda destartalado como un salón de belleza para rinocerontes en medio de la Gran Avenida. La minoría de turno, cuatro-cincuenta mequetrefes sinrazón en mano empañan el cristal de la verdad de lo que un día anduvo pululando por las cabezas del 15M. Aún siguen pájaros blancos negándose a la dictadura del dinero oxidado por las manos del especulador de artículos de primera necesidad. Aún hay gente que quiere mejorar el sistema desde la palabra y no derribando las vallas que separan la cordura de la ignorancia. Los que optan por este último criterio merecen, para mí, todos los adjetivos que se aplican más fácilmente al policía que no mide su fuerza. Pero dejémonos de pamplinas: el cambio tiene que tener un orden, organizarse desde una base más seria de la que se está haciendo, más aún cuando una manifestación pacífica, visto está, ya no puede ser pacífica. Líbrenos quién sea del poder absoluto del dinero y de aquel que con el gorro de la ignorancia ha salido a cambiar el mundo. Líbrenos de la hipocresía y digamos la verdad, tanto como tiene de buena la intención del cambio de sistema lo tiene de malo el desorden y los métodos.   Conclusión: sentémonos a hablar. Para asaltar el mundo, deberíamos empezar primero a vestirnos por la cabeza. Un sombrero oscuro vale: cualquier cosa que lleve alrededor una cinta blanca, una canción de protesta y unas cuantas dosis de razón.

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Viceversa

16 January, 2012

Cuando aquí anochece,
en otra ciudad,
donde nadie confiesa su nombre al vendedor de lotería
y llaman al pan el pan de cada día
y al trigo luciérnaga de los pobres,
donde nadie ha escuchado hablar de Elvita Adams
a quien el viento otorgó la oportunidad
de cantar a los pájaros otra mañana
el 2 de diciembre de 1979
tras echar a volar como una paloma de cartón
desde la azotea del Empire State,
empieza el rocío a adivinar
los asuntos privados de las amapolas
y algún fotógrafo imagina tomar
el puente de Brooklyn
enternecido por el alba.
Siempre que aquí
se saluda (¿cómo está?,
¿se ha recuperado ya del último voto en blanco?,
nunca está demás encontrarse al que de nada  se conoce)
allá han prometido volver a verse
bajo otra necesitad
y otro cielo.

Si durante siglos ha sido así
podemos decir con toda seguridad que seguirá siendo.

Si aquí la noche,
pronto veremos la luz surgiendo del fondo de la noche.

 

 

… de La luz en el fondo.

En el silencio

18 December, 2011

Comprendí la soledad cuando el silencio,
comprendí la ausencia cuando los abrazos de la ausencia,
comprendí la verdad cuando la falsa apariencia de los colores vivos.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
comprendí la muerte en una lágrima que cayó en el colchón un septiembre cualquiera,
en un viejo retrato de familia comprendí la desigualdad de las ecuaciones matemáticas.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
cuando la noche comprendí la indeterminación de las sombras,
comprendí cuando el otoño la tristeza sostenida en los hombros de un campanario.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
comprendí la inutilidad de los relojes y  los espejos cuando el silencio,
comprendí cuando estuve cerca de ti el aroma de los ángeles de la primavera.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
cuando la quietud de las horas comprendí el miedo de los que nada temen,
cuando estuve cerca de ti comprendí el sabor de los dulces de la primavera.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
al buscar en el interior de un violín comprendí el origen de la música,
cuando la mañana comprendí la necesidad de la mañana.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
cuando la negación tercera y el canto del gallo comprendí el significado del poema,
cuando estuve cerca de ti comprendí el tacto de la piel de la primavera.

Comprendí la soledad cuando el silencio,
dime con qué ojos hay que mirar al silencio, con los del águila o los del delfín,
dime cuánto le debemos a este silencio.

 

 

Apréndete las reglas

10 November, 2011

Amar o desaparecer, la indiferencia es motivo de expulsión, apréndete las reglas.

 

Es absurdo

1 November, 2011

Es absurdo. Los últimos han comenzado a correr, no creen en la palabra dicha por el ángel de lo eterno, se distancian de la idea compartida por el pan de cada día y por el mendigo que mide el tiempo en rostros desconocidos: los estanques son agua que no ha conseguido sus sueños. Los primeros se detuvieron al borde de un panal de abejas, pretenden ser sobrepasados por las motas de polvo o los ácaros de la nostalgia, el destino del agua es el abandono, dicen, y esperan a quien nunca han avisado del lugar de encuentro. Así los poetas comenzaron a escribir, así los pintores y los artistas de musas semidesnudas inventaron el color y la afinación de los helechos. Para ser felices hagamos lo contrario a lo intuido, pensaron ambos como quien busca la última posibilidad de lo improbable. Ya nos los dijeron nuestros antepasados, vuestros antepasados y los antepasados de esos que estilan una despedida como norma de educación que ni los primeros ni los últimos deben ser los que empuñen un siglo o una presunción de culpa. Así hay quien busca la luz en el brillo de una moneda antigua, así hay quien comulga con las sombras y permanece bajo alas de sombra. No se detengan pues pero ni mucho menos desfallezcan como una voz frente al que no escucha. Si vivierais donde el silencio comprenderíais que la recompensa es una sonrisa y no un cheque por valor de un cojín de aire.

Escribo tu nombre

28 October, 2011

Escribo tu nombre en el silencio y callo el grito de las nubes que contradicen los horóscopos y las previsiones. Eres en mí un espejismo en una copa de oxígeno, eres la insignificancia envuelta en paños de seda cuando los peregrinos buscan en ti la absolución de sus culpas. De la mano del solitario camina una hoja amarilla. Debéis retroceder ante una hoja amarilla, háganme caso. Cortan como promesas incumplidas las flores de la distancia y los significados se muerden la cola. Si hablase me cerrarían la boca, igual que si permanezco como inmóvil testigo de un crimen se impacientan los relojes y los calendarios. Ahora díganme qué hacer,  en las matemáticas se esconde el invierno y he visto en el invierno la fiebre de los mosquitos: tú no estabas en el lugar del encuentro, tú no sabes que escribo tu nombre donde el azul, donde el cuerpo de los bandoneones, donde la sonrisa del ojalá.

Insomnio y paracetamol

23 October, 2011

A veces me cuesta respirar. La humedad es un peso sobre una pluma de bronce, nunca nadie ha puso respirar el viento de los girasoles en la noche de la humedad, nunca comprender el insomnio de la humedad. Cuando la noche parece un martillo que cae a los pies de un eucalipto no puedo respirar ni dormir. Acabo de ir a la cocina en busca de una solución, he encontrado entre la nada y la nada una caja de paracetamol: bienvenido sea, pensaré que hará el efecto que quiero aunque realmente no amplie el conducto respiratorio por el que deben pasar mis sueños. Ahora he leído que las piernas a una altura superior a la cabeza ayuda a la tarea. Levantemos las piernas, soñemos cabeza abajo: llegas tú atravesando el insomnio.