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Bajo las cenizas del volcán

8 May, 2010

Hoy, cenizas del volcán islandés volarán de nuevo junto a aves (también junto a algún pájaro metálico que se atreve a salir de su nido y algún que otro individuo que más parece volar que tener sus pies en el suelo) por el cielo. Definitivamente, la Tierra es redonda y, también definitivamente, el mundo ha enloquecido por completo. Temblores por países tropicales o esa furia que emana del interior del planeta y cuyos restos emigran hacia nuestro país saltándose toda frontera son buena prueba de ello. Pero, ahora mismo, no es la naturaleza y su venganza contra el ser humano lo que me preocupa, pues si el planeta ha enloquecido no es más que el contagio de la infinita locura humana. Cada día vivo rodeado de autómatas (y no personas) que viven despreocupados por lo realmente importante quizá por confundirse en muchos conceptos de los que están totalmente seguros de su certeza. Está bien ilusionarse pero no ser ilusos, está bien soñar pero si es con los ojos muy abiertos a la realidad. Hoy por hoy, la gente no tiene ni quiere amigos sino colegas, las personas que merecen la pena las dejaron de lado, sin darles importancia. Lo veo y lo sufro cada día. Mi personalidad me impide callar lo que pienso, tengo el defecto de ser sincero y creer que debo decir las cosas máxime cuando tengo razón. Hemos enloquecido por completo. Tal vez (y digo tal vez por no decir seguro) sería muy útil deternos un momento y hacernos ciertas preguntas: ¿nos centramos en lo verdaderamente importante? ¿Estaremos dejando de lado a quien merece la pena viviendo rodeados de gente extraña a la que pensamos conocer? ¿Decimos a dichas personas, a esas personas de verdad que son o se desviven por ser nuestros amigos, que las queremos el suficiente número de veces? El tiempo corre y con su paso nos arrepentimos de habernos confundido en infinidad de conceptos que creíamos conocer. Es mejor no arrepentirse por no tener motivos, hacernos esas y otras muchas preguntas y cuidar lo importante para no tener que lamentar que restos de lo que podría haberse evitado sobrevuelen nuestras cabezas por haber entrado en erupción nuestro arrependimiento por todo lo que hemos dejado atrás. Mejor di te quiero a quien merece de verdad la pena, júntate con quien te quiere tanto que lo daría todo por ti y sueña, no dejes de soñar, pero no seas iluso, cada vez que cerramos los ojos perdemos la cordura.

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