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Viceversa

16 January, 2012

Cuando aquí anochece,
en otra ciudad,
donde nadie confiesa su nombre al vendedor de lotería
y llaman al pan el pan de cada día
y al trigo luciérnaga de los pobres,
donde nadie ha escuchado hablar de Elvita Adams
a quien el viento otorgó la oportunidad
de cantar a los pájaros otra mañana
el 2 de diciembre de 1979
tras echar a volar como una paloma de cartón
desde la azotea del Empire State,
empieza el rocío a adivinar
los asuntos privados de las amapolas
y algún fotógrafo imagina tomar
el puente de Brooklyn
enternecido por el alba.
Siempre que aquí
se saluda (¿cómo está?,
¿se ha recuperado ya del último voto en blanco?,
nunca está demás encontrarse al que de nada  se conoce)
allá han prometido volver a verse
bajo otra necesitad
y otro cielo.

Si durante siglos ha sido así
podemos decir con toda seguridad que seguirá siendo.

Si aquí la noche,
pronto veremos la luz surgiendo del fondo de la noche.

 

 

… de La luz en el fondo.

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