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Mea culpa

6 October, 2011

¿Qué quieres de mí? Has estado donde los animales degollados y vienes a mí, al lugar de los solitarios y de los frutos secos. ¿Quién te ha llamado? Nadie te ha llamado, todos han mordido la lengua y se han callado el nombre que no tengo valor a pronunciar. Dejemos las preguntas, dejemos de mentir para ser serios pero aquí es serio solamente el olvido y nosotros nos reímos del olvido y del otoño. Canto el mea culpa, me enamoro de las luces por insignificantes que sean: eres la luz de las noches y de las mañanas. Canto el mea culpa para los que quieran culpar a un clarinete por el asesinato de un civil en Libia. Canto el mea culpa por querer quererte y morderme la lengua para no decir tu nombre y acabar donde los animales degollados, donde los solitarios, donde el olvido.

Canto a la esperanza

2 October, 2011

He estado escribiendo durante toda la tarde, he escrito este no es el día de la glorificación ni del reconocimiento de los predicados. He estado escribiendo durante todo el día el canto a la esperanza.

Mis palabras

29 September, 2011

He escrito en la sombra de las palabras de los poetas, en el barniz extendido sobre el silencio de un estanque, en el recuerdo de los días del error y la incertidumbre, en los días del invierno de 1997 y el verano perdido por las montañas amarillas. Nunca dejé de escribir en los trenes del tiempo, aprendí la lección de mis textos olvidados e incomprensibles en el asunto de los años y el abandono, aprendo la excelencia en las imágenes de Juan Carlos Mestre y ocupo el lugar de las voces imposibles que callan. Conozco gente nueva como rocío desconocido sobre la pizarra, hablo el idioma de mis antepasados, ahuyento el miedo con el castigo de la serenidad de los vasos de agua. Mis palabras existen en la lengua de los que habitan en mí como musgo en las acequias de la noche.

Frente al mar

16 August, 2011

Es inútil concebir el olvido en esta posición en la que el mar se presenta como una resurrección de la memoria.

Estoy frente a las olas fundiéndome en la inexactitud de su cuerpo, soy parte de su azul inquebrantable, me acogen con la aceptación de las desventuras. 

Siento en mí las mareas y se reflejan en la superficie las imágenes que creía olvidadas: 

has aparecido entre la bruma.

 

El límite de las lágrimas

15 August, 2011

León Tolstói comienza su libro Anna Karénina así: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. Todos los que sonríen, como sonríen las familias felices, lo hacen de un modo parecido pero los que lloran, como lloran las familias desgraciadas, esconden una interrogación inalcanzable. Es más previsible lo apacible porque no se esconde, no huye de las miradas que pretenden superar el límite que impone la lágrima: las avenidas infinitas de las grandes ciudades se parecen unas a otras; pero cada callejón tiene una sombra y un misterio distinto. Todas las palabras se parecen unas a las otras –salvo amor, libertad y patria– pero cada silencio tiene su matiz y su distancia.

Un desastre de mundo

9 August, 2011

 

 

Londres arde, la bolsa se desploma, en Grecia se construirá un muro que impida el paso de los inmigrantes (de las personas), la policía de Avilés golpea a quien trata de conseguir algo para comer… cuanto más sé del mundo, más encuentro que es un verdadero desastre. Solamente las paredes, los silencios cuando se levantan las manos y las palabras son lugar para la esperanza.

 

Si existe el olvido

5 August, 2011

Como si este silencio no fuese inútil como banderas sin patria y conociésemos los secretos olvidados de la poesía: ¿eres tú quien regresa con cuerpo de oscuridad a posarse en mis párpados las noches impares? Quién puede resucitar después cuando las urracas amanezcan con su grito disonante; quién es capaz de acariciar tu imagen difusa sin verse vencido por el llanto. Aún te recuerdo, sé que eres tú pero desconozco la razón por la que continúas entorpeciendo el sueño: ven a susurrarme si existe el olvido.